Rechazo a la diversidad

Sí, 2020 y el racismo sigue presente, tanto en las calles como en los discursos políticos. Social e institucionalmente. Sin embargo, actualmente hay quien es capaz de afirmar que en España ya no hay racismo, lamentablemente la realidad es otra, siguen sucediendo casos día tras día, algunos más visibles que otros.

El racismo es un entramado estructural que lo cubre todo, está en las relaciones, en las actuaciones, en las leyes, en la calle. Es como una tela que impregna cada arista, cada rincón. Y las personas que nos vemos atravesadas por él lo vemos y vivimos en nuestro cotidiano. De múltiples formas y diferentes intensidades. Desde las persecuciones a los vendedores ambulantes hasta la imposibilidad de conseguir alquilar un piso.

Últimamente se ha estado hablando mucho del caso de George Floyd y el movimiento antirracista, Black Lives Matter en Estados Unidos, incluso aquí en España también se han organizado movimientos en apoyo a la lucha de la comunidad negra.

Pero es muy relevante contextualizar las resistencias y las manifestaciones, y en España también tenemos a Ilias Tahiri “el Floyd de Almería” chico joven de 18 años asesinado en un centro de menores a manos de 5 policías y un responsable del centro. Sí, racismo institucional una vez más. Las grabaciones de los hechos por fin han salido a la luz y podemos observar cómo un guardia presiona su rodilla cerca de la cabeza del joven durante 13 minutos. Una escena parecida a lo ocurrido en Estados Unidos. Otra manifestación más de cómo opera el poder y de cómo la información se diluye.

Cada día tenemos nuevos casos de discriminación y exclusión racial. En todos los rincones y realidades posibles, porque es una violencia estructural. El pasado mes de mayo medio centenar de vecinos atacan un piso ocupado por jóvenes inmigrantes en Premià de Mar. Hace menos de un año lanzaron una granada un centro de menores de Hortaleza, Madrid, de la que no hemos sabido más. ¿Se habló de terrorismo? ¿O esta etiqueta está solo relegada a determinadas identidades? ¿Cómo se trataron en los medios de comunicación los atentados de Christchurch de 2019?

No eres humano, eres un mono. Negro de mierda“. Esta frase racista gritaba uno de los seis agentes de mossos de escuadra mientras agredían a un joven de 22 años en Barcelona. ¿Qué pasa cuando los cuerpos de seguridad son los que atentan contra tu dignidad? ¿Qué pasa cuando caminas con inseguridad porque sabes que eres el perfil favorito de las paradas policiales? Ponerse una fotografía negra en el perfil es un acto cómodo, mas en tiempos de antirracismo de la modernidad, pero ¿Qué pasa con todos los casos cotidianos?

Vivimos en un estado que tiene de forma legítima cárceles ocupadas por personas inocentes, presas políticas de un estado racista, ¿permitiremos la reapertura de los CIEs? ¿dejaremos que sigan hablando de personas ilegales?

Muchos contextos que concentran a personas de orígenes diversos (sobre todo de ascendencia del sur global) son rápidamente tachados de gueto, excluidos y cargados de estigma negativo. Son ciudades y barrios, como Badalona, l’Hospitalet de Llobregat, la Mina o el Raval, en los que la policía y los partidos de extrema derecha son frecuentes y en algunas ocasiones intentan aprovecharse de la situación usando como herramientas el odio y el miedo. Pero estas zonas no están muertas y a través del arte, el emprendimiento y las movilizaciones, resisten a estos contextos. Son claros ejemplos la organización del Sindicato de Manteros de Barcelona y la creación de su marca “Top Manta” o las canciones de letras punzantes del joven Morad, residente en el barrio de la Florida, l’Hospitalet de Llobregat.

Foto: Bibian Escudero/Perifèrica

Ya no es suficiente con ser conscientes de la existencia del sistema racista, es imprescindible actuar y hacerlo desde una visión de análisis de la “interseccionalidad” entre clase social, racialización, género y sexualidad (término acuñado por feministas negras, Crenshaw, 1991). No caer en simplificar o relativizar acontecimientos. Escuchar más. Revisarnos, cuidarnos. Poner la ternura en el centro, como acto revolucionario de nuestra existencia. No permitir que tengamos que ver vídeos e imágenes explícitas de los cuerpos no blancos en situaciones de muerte o violencia para entender que hay que reparar, tomar responsabilidad.

Por George Floyd, Ilias Tahiri, Adama Traoré, Mame Mbaye, Daniel Jiménez, Lucrecia Pérez Matos, Mohamed Zoubir, Azzouz Hosni, Jonathan Sizalima, Osamuyi Akpitaye, Idrissa Diallo, Samba Fofana, Marouane Abouobaida, los cuerpos acribillados en El Tarajal (en 2014), las 219 vidas engullidas por el Mediterráneo en 2020 y las 35.597 desaparecidas o asesinadas hasta 2018, a manos de la Europa Fortaleza, de las fronteras.

También por “el negro de bañolas”.
Las jornaleras de Huelva.
Las personas trabajadoras en cárnicas, explotadas.
Los cuerpos enterrados bajo la arena del Sáhara.
Las no-refugiadas.
Y esas personas cuya identidad no ha importado, que viven en el silencio.

Esas que los medios invisibilizan, ignoran. Esas que las leyes segregan, excluyen.

Las que resisten, las que revolucionan, las que gritan.
Sin justicia, no hay paz. Las vidas dignas son un derecho.

(*) Para las personas que han escrito este artículo de opinión el lenguaje es importante. El uso de la “a” no se corresponde al femenino genérico, es para designar al término “persona o personas”.

Aicha El Mealem Gaziri

Estudiant i voluntària en organitzacions humanitàries.
Trencant estereotips i progressant a petits passos.
Veïna de L'Hospitalet.

Yousra Touri El Mansouri @ Periferica
Yousra Touri El Mansouri

Educadora social. D'arrels africanes. Pensament nòmada. Identitat líquida. En permanent aprenentatge.

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